jueves, 28 de abril de 2011

Semifinal de Liga de Campeones (ida), Real Madrid 0 – F.C. Barcelona 2, Estadio Santiago Bernabéu, 27 de abril de 2011

El Real Madrid y el F.C. Barcelona disputaron anoche en el Bernabéu el partido de ida de las semifinales de Champion’s League 2011, el tercero de sus cuatro partidos de esta primavera. La victoria por 0-2 -ambos goles de Messi, el segundo de gran belleza-, ha dejado la eliminatoria muy bien encarrilada para los de Guardiola. Ha habido dureza y acritud en el campo y fuera de él, previa y posterior al partido. Algunas reflexiones a propósito de este maratón de Madrid-Barça, nada menos que 4 partidos en 17 días.


La de anoche fue la tercera entrega de los cuatro enfrentamientos en menos de tres semanas que se van a disputar entre los dos grandes del fútbol español y, probablemente, del mundo en estos momentos (con permiso del Manchester United que también es otro gigante). En liga empataron a 1-1 en el Bernabéu, lo que dejó el tercer título consecutivo de liga a tiro de piedra para el Barça. En Copa se impuso el Real Madrid por 1-0, en un igualadísimo encuentro, consiguiendo su primera Copa desde el ya lejano 1993. La ida de Champion’s League deja al Barça con pie y medio en la final de Wembley que, salvo sorpresa superlativa, disputará el Manchester United, que dio un baño al Schalke 04 de Raúl y Jurado al que ganó por 0-2. Por cierto, que si el Barça gana la Liga, como parece que sucederá, volveremos a tener "clásico" en el comienzo de la temporada 2011/12 en la Supercopa de España que se disputa a doble partido.

Se ha escrito mucho y bien sobre el partido de anoche. Hay artículos desde el forofismo y otros desde la objetividad, aunque siempre se noten los colores. Al final acompaño algunos links. No tendría mucho sentido que desde este modesto blog añada una crónica más. Ya he compartido con amigos y familiares nuestra respectiva visión del partido, mi opinión sobre la conducta de unos y otros, sobre las tácticas, la genialidad de Messi, la expulsión de Pepe, las demás jugadas polémicas, la trifulca del descanso, las declaraciones previas y posteriores de Mourinho y de Guardiola, etc.


Resumiendo mucho (las valoraciones)

Los que ganaron lo consideran mérito propio, los que perdieron producto de la influencia del árbitro en el desarrollo del partido; los que ganaron entienden que la expulsión de Pepe fue justa y consecuencia de la agresividad con que se viene empleando el Real Madrid en estos clásicos y prescrita desde el banquillo; los que perdieron apuntan a un reiterado favoritismo arbitral hacia el Barça; los que ganaron consideran que su manera de jugar es la mejor posible y la que hace grande al fútbol y que el rival buscó el empate a cero en su propio campo; los que perdieron que toda táctica es lícita y que iban a atacar al final, pero el árbitro lo impidió; Mourinho vuelve por sus fueros (provocación previa, protestas en la banda, vagas denuncias de supuestas conspiraciones, desacreditación de la victoria del Barça, remontándose a cuanto sea preciso, intento de desvalorización preventiva de la consecución de una futura cuarta Copa de Europa por el Barça, etc.) y Guardiola, por los suyos, ceñirse al juego y evitar entrar en el cuerpo a cuerpo con su peculiar colega portugués, tras haberse salido de sus casillas en las vísperas, con un discurso agrio, de nota victimista y hasta con algún ribete nacionalista.


La rivalidad entre Real Madrid y Barça, exacerbada por los últimos partidos

He vivido el enfrentamiento, dentro de límites razonables, de amigos, familiares, padres e hijos, maridos y mujeres que militan en bandos opuestos, así como la alegría y la tristeza, que se han alternado, además. El fútbol es un deporte que genera fuertes tensiones y la rivalidad histórica entre el Barça y el Real Madrid, más lo decisivo y frecuente de los últimos choques, no hacen sino multiplicar ese efecto. Pero uno llega a preguntarse si no se nos va de las manos a los españoles “el tema”, si somos incapaces de entender bien la rivalidad, si hay en nosotros demasiado ardor y cainismo, si por estas latitudes (y en muchas otras) ha desaparecido todo aprecio del “fair play”, si todos damos por buena la victoria, o hasta la exigimos, a cualquier precio y nos hemos convencido de que el fin que deseamos justifica cualesquiera medios.

Incluso adorando este deporte-espectáculo-industria universal y creciente que es el fútbol (por la parte de deporte-espectáculo, pues la de negocio me importa poco), uno se pregunta si no es hora, ante todo, de serenar los ánimos, poner un poco de razón y darnos cuenta de que hablamos de un juego, de un pasatiempo, de algo concebido para el entretenimiento y el disfrute. El fútbol, es innegable, tiene un componente importante de lucha, de enfrentamiento, por lo opuesto de los objetivos, y las rivalidades fuertes  pueden ser un aliciente añadido; pero cuando la rivalidad degenera en odio y en violencia, el fútbol se convierte en una excusa para sacar lo peor del ser humano. Afortunadamente, las cosas hasta el momento han transcurrido con normalidad fuera del terreno de juego y de las ruedas de prensa.

No me siento con ganas de entrar en la polémica y no tengo ganas de contribuir —aunque sea desde la modesta tribuna de este blog— a más enfrentamiento. Tampoco quisiera incurrir en el fácil recurso de igualar totalmente la responsabilidad de unos y otros porque, creo, que un espectador imparcial y desapasionado no las vería iguales, al menos no hasta el momento, y a la vista de las declaraciones y comportamientos en el campo y en las ruedas de prensa apuntaría, pienso, más a Madrid que a Barcelona, aunque falta un partido que tanto en el campo (poco probable) como en la grada (más probable) podría cambiar esta percepción. Pero es indiscutible que ninguno de los dos clubes en sentido amplio (jugadores, entrenadores, medios afines, aficiones, etc.) están exentos de culpa.

En la rivalidad Barça-Real Madrid se juntan muchos factores, parte de ellos ajenos al fútbol y espurios, y excede de mi propósito (quizá también de mi capacidad) analizarlos. Simplemente, quiero apuntar si no habrá llegado ya el momento de poner un poco de mesura en esto, de recordar que el fútbol es un juego, una diversión y volver a poner el centro de atención en el juego en sí mismo, así como de comportarnos con, al menos, una cierta dosis de ética o moral y de civismo. Pedir fraternidad entre dos equipos rivales sería a todas luces excesivo y naïve, pero es una palabra que ha venido ahora mismo a mi memoria. Serán cosas de haber estudiado en un colegio de curas, aunque también los revolucionarios franceses, poco amigos de las sotanas, postulaban la fraternidad universal.

Ojalá que el partido que falta, con todos sus hechos previos y posteriores, cambie las cosas, pero me temo que no será así. El post-partido de Champion’s está resultado más tenso incluso que el previo, a pesar de que la balanza está muy inclinada.

Un añadido a mi artículo de ayer.

Si el Teletexto de TVE informaba bien anoche, ambos clubes se han denunciado ante la UEFA, es decir, que sigue creciendo la tensión. De lo sucedido en este partido, sólo considero realmente fuera de lo ordinario y digno de la que UEFA entre de oficio a analizar si hay que sancionar o no, la tángana entre Pinto, Arbeloa y Chendo en las cercanías del túnel de vestuarios y las declaraciones de Mourinho en las que consideraba adulterada la competición.

Me parece lamentable que Real Madrid y Barça se enzarcen ahora en una guerra de despachos, acrecentando la tensión entre ambos clubes, enrareciendo más aún el ambiente del partido de vuelta y, sobre todo, convirtiendo el fútbol en una guerra total.

Como véis, la atención se desvía más a lo que sucede fuera del terreno de juego. Parece que el juego, el partido, que es lo esencial del fútbol, deviene ya en una parte más de todo un circo mediático en el que la polémica se aviva constantemente y se convierte en lo central. Además, una cierta tensión mejora el rendimiento deportivo, pero el exceso de tensión lo reduce y pienso que no hemos visto todo el potencial de ambos equipos precisamente por ese exceso de tensión que se ha generado en torno a estos partidos. Coincido con Pellegrini que ha apuntado en esta misma dirección.

Tanto nos hemos olvidado del juego que hasta un golazo tan increíble como el de Messi ha quedado totalmente relegado en la atención mediática y, quizás, de la de muchos aficionados. La polémica, las declaraciones, la revisión minuciosa de las jugadas discutidas para concluir si el árbitro acertó o se equivocó en esta o aquella decisión y , finalmente, las denuncias recíprocas de ambos clubes, se diría que son más importantes que el partido. En el fenómeno fútbol parece contar cada día menos el fútbol en sí mismo, el juego. Casi deviene en una excusa para montar en torno este deplorable circo y para generar negocio. Se genera y se consume información futbolística durante toda la semana y la faceta de deporte-espectáculo no da para tanto.

Como la polémica parece ser lo que más vende, tengo la convicción de que, en medida no desdeñable y creciente, se empuja al fútbol hacia una bronca permanente, como esos debates televisivos, amañados con fines comerciales, en que dos o más personas discuten a base de gritos y argumentos ramplones y que abundan en la telebasura. Aparte, algunos jugadores -como Beckham, Cristiano Ronaldo o Piqué- se convierten en objetivo constante de la prensa rosa. Se trata, además, de atraer al fútbol a personas a las que no les gusta este deporte. Hay que inflar el negocio.

Por favor, un poco de cabeza y de seny al respecto de la rivalidad futbolística. Volvamos a concebir el fútbol como un juego en el que el público e incluso los jugadores deben, ante todo, pasarlo bien. Quizás estamos sobrevalorando el hecho de ganar y de ahí vienen todos los males. Ganar una competición importante a todos nos alegra, pero en los Barça-Madrid se aprecia cierta dosis de odio y el que pierde parece sufrir doblemente, por la derrota en sí y porque el vencedor haya sido "el enemigo". Si vemos el fútbol con un poco de perspectiva y embridamos los excesos pasionales, nos damos cuenta de lo enfermizo que es percibir así un deporte, un juego, un espectáculo. Si aceptamos cualquier medio para ganar, el fútbol (y todo) se convierte en un lodazal, el ser humano en una basura y, al final, perdemos todos.

Concluye aquí la homilía del padre David, en la misa matinal de este viernes 29 de abril, día de Santa Catalina de Siena, Doctora de la Iglesia...





Epílogo para mis lectores más asiduos

Este blog está derivando más de lo previsto y deseado hacia el fútbol, pero es que este atracón de "clásicos" se sale de lo normal. En cuanto a las reseñas de libros, las escribo con estos recién leídos y mi capacidad lectora no da para más.

Por otra parte, la política creo aburre bastante últimamente o, al menos, a mi. Ni siquiera me estimuló la renuncia de Zapatero a la reelección. Considero, ante todo, que se iba a dar un gran "piñazo" y no quiere pasar por ese trago amargo. Hasta tal punto se preveía su deblacle que había movimientos internos en su partido para disaudirle de que se presentara, pues perjudicaba las expectativas electorales del PSOE. La cercanía de las municipales y algunas autonómicas por el momento tampoco me estimula a escribir. Apenas me llega, por ahora, algún eco lejano de las campañas y alguna imagen de esas típicas, y con frecuencia ridículas, de políticos mezclándose con la gente, con el pueblo, recorriendo nuestros pueblos y ciudades, estrechando manos, dando besos, sonriendo mucho, prometiendo un futuro mucho mejor si les damos nuestro voto a ellos y no a los otros, etc.

Algunos links a artículos sobre el partido de Champion's



Los que me han parecido más objetivos y acertados
Orfeo Suárez en El Mundo

José Samano en El País

Perspectiva madridista (y escrito con verdadera ira).
Jesús Alcaide en El Mundo


Perspectiva blaugrana
Paco Cabezas en El Mundo

lunes, 25 de abril de 2011

Real Madrid - F.C. Barcelona. 1-1 en liga y 1-0 final de Copa

El partido de liga (1-1) en el Bernabéu

El primero de los encuentros entre los dos grandes de España y, probablemente en estos momentos también entre los dos mejores equipos del mundo, perdió importancia a raíz de que el Real Madrid perdiera en su propio campo ante el Sporting de Gijón y que el Barça aumentara hasta 8 puntos la diferencia entre ambos. Para colmo con un 5-0 en el clásico en la primera vuelta, lo que prácticamente aseguraba que el golaveraje particular sería favorable al líder.

Vimos a un Real Madrid muy defensivo, totalmente replegado en su campo, el cual permitía al Barça iniciar cómodamente la jugada y confiaba su poder ofensivo a algún veloz contraataque aislado. El local salió pura y llanamente a no perder. Por su parte, el Barça se dosificó bastante. Consciente de que el empate le seguía dejando la liga en bandeja y de que a la vuelta de la esquina les esperaban a ambos equipos nuevos y decisivos enfrentamientos se mostró muy contemporizador, conformándose con la posesión del balón, sin buscar el gol con decisión. Messi estuvo muy prudente, aseguró ante todo su integridad física y soltaba el balón con rapidez.

El partido fue pródigo en jugadas polémicas en las áreas y el árbitro lo resolvió con ese criticable “oficio” arbitral que tiene a la compensación, especialmente cuando el primer penalti se señala a favor del equipo visitante. No admitió duda el penalti de Albiol sobre Villa, ni la expulsión del defensa, se ponga como se ponga el histriónico Mourinho, ya que evitó una ocasión manifiesta de gol. Las otras dos jugadas polémicas, la caída de Villa ante Casillas y la de Marcelo con Alves, son muy discutibles. A juicio de quien escribe ninguna de las dos fue penalti. Por tanto, las quejas de Mourinho sobre el arbitraje resultan, una vez más, ajenas a la realidad de los hechos. Pero no descubrimos nada nuevo. El entrenador portugués protesta por sistema. De ese modo, defiende su trabajo al que le añada el mérito de realizarlo contra las circunstancias y, sobre todo, va generando presión sobre los árbitros, ayudado por la parte del sector periodístico que no oculta su partidismo ni su militancia.

El Barça pudo rematar el partido con el 0-1 y un jugador más, pero se conformó con largas posesiones de balón y no buscó el gol con determinación. El Madrid hilvanó algún contraataque aislado, con esa velocidad endiablada que es marca de la casa, en especial la de Cristiano Ronaldo y Di María y en uno de ellos llegó la jugada en que el árbitro consideró que Alves había derribado a su compatriota Marcelo.

Tras el gol, ambos equipos se desinhibieron, se dejaron de táctica y dosificación. Hubo pique. Los locales se animaron con el gol y veían posible ganar, al fin, al Barça y encima remontando un 0-1 y con diez jugadores. Los visitantes se enrabietaron por que se les escapaba una victoria que estaba al alcance de su mano y la posibilidad de celebrar ya prácticamente el título de liga, aparte de ganar por tercera vez consecutiva al Real Madrid en su propio campo.


Final de la Copa del Rey, Real Madrid 1- F.C. Barcelona 0, Valencia, 20 de abril de 2011

Apenas cuatro días después llegó la final soñada, el enfrentamiento máximo del fútbol español y quizás el mayor duelo de clubes del fútbol mundial, pues en estos momentos el Barça y el Real Madrid son, a juicio de muchos, los dos mejores equipos del mundo.

El Real Madrid sorprendió de inicio ejerciendo presión en una posición mucho más adelantada que en el Bernabéu. Consiguió así atascar el juego del Barça, al que le costaba horrores sacar el balón jugado. A mayor abundamiento, el juego se interrumpía constantemente por las faltas y Pinto se mostraba mucho menos habilidoso que Valdés jugando el balón con los pies. El Barça no conseguía acercarse a la portería de Casillas y el Real Madrid en veloces contraataques lograba llevar gran peligro a la portería defendida por Pinto. La ocasión más clara fue un remate de cabeza de Pepe al interior del poste que se paseó en paralelo a la línea de meta. Se impuso en esa jugada la mayor estatura de los jugadores del Real Madrid que, a la postre, resultaría decisiva. Cristiano Ronaldo dispuso de algunas ocasiones que no acabaron en gol bien por falta de puntería del portugués, bien por aciertos de los defensas.

Tras el descanso el panorama cambió radicalmente, la presión del Real Madrid bajó mucho en intensidad y el Barça empezó a hilvanar su juego característico. No obstante, la ordenada y concentrada defensa del Real Madrid impedía que llegaran a su destino los inteligentes pases de los jugadores del Barça. Aun así, el dominio del Barça era tan claro que llegaron las ocasiones. Se señaló un milimétrico fuera de juego a Pedro en una jugada que acabó con un tiro de gol del canario. Después apareció Casillas desviando un tiro de Messi y sobre todo, sacando a córner con la punta de los dedos un ajustadísimo disparo cruzado de Iniesta. Una vez más, Casillas fue decisivo en el éxito del Real Madrid, impidiendo que el mejor momento del rival y de bache de su propio equipo decantaran la final del lado del Barça. Cuando se acercaba el final del partido, el Real Madrid se sacudió el dominio azulgrana y generó una buena ocasión de gol en un gran disparo de Di María con la pierna derecha desde el borde del área que Pinto sacó con la manos más retrasada, la izquierda, en su estirada hacia el palo derecho.

Se llegó a los 90 minutos con el resultado inicial. La balanza no se inclinaba hacia ningún lado. El choque era de intensidad máxima. El mejor juego había sido el del Barça en la segunda parte, pero el Real Madrid había tenido más ocasiones de gol. Pinto parecía más vulnerable que Casillas. El que marcara se llevaba el gato al agua. Ya se había visto con bastante claridad en los 90 minutos y en la prórroga era evidente. El Barça había dejado de dominar en los últimos minutos del partido y la prórroga estaba muy equilibrada cuando Di María se coló por la banda izquierda superando a Alves y realizó un gran centro hacia Cristiano Ronaldo que se elevó, superó al defensa en su salto y conectó un potente remate de cabeza en las cercanías del área pequeña, relativamente colocado, que Pinto no pudo detener. Queda la duda de si de Valdés podría haber parado ese remate. No fue ni mucho menos un fallo del portero, pero tampoco un remate imposible de parar. Durante el partido se notó, en general, que Pinto transmite menos seguridad que Víctor Valdés, así como las dificultades del meta portugués para jugar el balón con los pies. Asimismo, la defensa se muestra más sólida con Pujol y Abidal, dos ausencias muy importantes. El resto de la prórroga fue un baldío intento blaugrana de crear ocasiones de gol con un Real Madrid cerrado a cal y canto.

En definitiva, el Real Madrid se aseguró, al menos, un título esta temporada, consiguió su décimo octava Copa del Rey (le superan el Barça con 25 y el Athletic de Bilbao con 23), competición que se le resistía desde 1993. Pero, sobre todo, consiguió al fin batir a este Barça que parecía imbatible para los blancos y conseguir un rearme moral para el cruce que les espera en semifinales de la Champion’s, tercer y cuatro partido de esta apoteosis de los Barça-Madrid que vivimos esta primavera de 2011.

Vienen ahora las semifinales de Champions. El plato fuerte de esta primavera 2011 tan prolífica en enfrentamientos entre los dos principales equipos de España y, probablemente, del mundo en estos momentos. Un F.C. Barcelona que tendrá ganas de revancha tras su derrota en la Copa del Rey y que querrá confirmar su hegemonía en España y en Europa en los últimos años. Y un Real Madrid, C.F., con mayor confianza en sus posibilidades tras la conquista de la Copa del Rey, loco por acabar con la hegemonía blaugrana y por tratar de conseguir su décima Copa de Europa.

Os remito a lo que he escrito al respecto en SUITE101.NET y que, por razón del contrato que tengo suscrito con ellos, no puedo publicar aquí.



viernes, 8 de abril de 2011

La semana futbolística. Se acerca la apoteosis de los Barça-Real Madrid















    F.C. BARCELONA
vs.
REAL MADRID, C.F.




En apenas cinco días se han clarificado bastantes cosas. La liga, tras la sorprendente derrota del Real Madrid en el Bernabéu con el modesto Sporting de Gijón, toma claro color blaugrana. Por cierto, alguien que maneja los hilos desde el cielo debe haber dispuesto que sea Preciado quien le haya dado en los morros a Mourinho, después del rifirrafe que tuvieron en la primera vuelta. Ocho puntos de diferencia, más un 5-0 en el golaveraje particular, hacen que el Real Madrid debiera conseguir nueve puntos más que el Barça en lo que resta de liga (8 partidos, esto es, 24 puntos en disputa). La tarea se antoja sumamente complicada, pero creo que el Real Madrid no debería arrojar la toalla. Si pierde la final de Copa del Rey con el Barça y no gana la Champion's, de lo que le separan dos escollos muy complicados, previsiblemente el Barça y el Manchester United, volvería a quedarse otro año en blanco (tiene su gracia eso de que el Real Madrid se quede en blanco...). Sería el segundo gran fracaso de la segunda etapa de Florentino y un batacazo para el "proyecto Mourinho".

Por lo que respecta a la Champions' League, tanto Real Madrid como Barça han dejado vistas para sentencia en los partidos de ida sus respectivas eliminatorias. Nos esperan unas semanas que, salvo que suceda algo realmente impensable, pasarán a la historia del fútbol español como aquellas en que el mejor Barça de todos los tiempos y el Real Madrid de Mourinho se enfrentaron en el espacio de unas pocas semanas cuatro veces en tres competiciones distintas. Un auténtico empacho, atracón o sobredosis de Barça-Madrid. Si uno de ellos se llevara las tres competiciones lograría una gesta de esas que se recuerdan durante décadas.

El último enfrentamiento en Copa de Europa entre el Real Madrid y el Barça tuvo lugar en la ronda de semifinales en abril/mayo de 2002. El Real Madrid venció en la eliminatoria tras ganar 0-2 en el Nou Camp en el partido de ida y empatar a 1 en el Bernabéu. En la temporada 1960-61 se enfrentaron en octavos de final con victoria del Barça (2-2 en la ida en el Bernabéu y 2-1 en la vuelta en el Nou Camp).  La temporada anterior, 1959-60, se enfrentaron en las semifinales de la Copa de Europa y se clasificó el Real Madrid con dos victorias por 3-1 en ambos partidos.





De lo sucedido esta semana en Champions' cabe destacar sin duda la amplia victoria a domicilio del "Spanish Schalke" (Raúl, Jurado y Escudero) frente al Inter de milán, actual campeón de la competición. Raúl, que marcó uno de los goles y fue, pese a su veteránía, el jugador que más distancia recorrió en ese partido, vuelve a ser el máximo goleador de la competición por delante de Inzaghi.



Por su parte, el Manchester United obtuvo un valiosísimo 0-1 en el campo del Chelsea gracias a un gol de Rooney. Torres sigue sin marcar y el árbitro, el español Undiano Mallenco, se comió un claro penalti a favor de los locales.

Nos esperan unas semanas sumamente intensas en lo futbolístico en las que la rivalidad entre Barça y Madrid alcanzará sus cotas más altas. Esperemos que los partidos respondan a lo que cabe esperar de esos dos grandes equipos, muy probablemente los dos mejores equipos del mundo en estos momentos (aunque sólo lo ha demostrado en cuanto a títulos el Barça), que reine la deportividad y que no se vuelvan a producir escenas como la de Sergio Ramos en el Camp Nou, desquiciado, haciendo una entrada canallesca que dio lugar a su merecida expulsión y empujando, fuera de sí, a cuantos azulgranas se cruzaban en su camino hacia el vestuario.

Reseña de libros: "Excentricidades de una chica rubia y otros cuentos" de Eça de Queiroz


Hará cosa de tres o cuatro años llegué al genial escritor portugués José María Eça de Queirós (Póvoa de Varzim 1845- París 1900). Fue por recomendación de Borges. Más concretamente, por su “Biblioteca Personal”, una exquisita recopilación de prólogos publicada por Alianza Editorial, en su colección “Biblioteca Borges”). El maestro argentino, prodigioso acuñador de frases memorables, dijo de Eça de Queirós que "fue esa cosa un tanto melancólica: un aristócrata pobre". Desconocido en vida fuera de Portugal, la crítica internacional lo consagró después entre los más grandes de su tiempo. Al igual que Óscar Wilde, Eça de Queiroz murió en París en el año 1900, lo que hizo decir a Borges "que yo se sepa, nunca se conocieron, pero se hubieran entendido admirablemente".

Anteriormente leí de este mismo autor ”El Crimen del Padre Amaro” y “la Reliquia”. Primero “La Reliquia”, con la que me topé en una biblioteca pública, que es una novela plena de fina ironía cuyo protagonista aparenta una vida de devoción y lleva en realidad una vida absolutamente disoluta. Tanto me gustó que en un viaje a Portugal, en una librería de lance, me compré una edición en portugués, cuya lectura he intentado alguna vez, sin conocimiento previo de "la lengua lusitana", pero he abandonado superado por la tarea. Después, ya devoto de este escritor portugués, me compré, cómodamente traducida al castellano, “El Crimen del Padre Amaro”. La pude leer de corrido en dos días,  por una gripe que terminé por agradecer, y me pareció una obra maestra. Sentí que me encontraba ante uno de los mejores novelistas del siglo XIX y que su  fama quedaba muy por debajo de sus merecimientos. 

Mi tercer contacto con Eça de Queirós es esta colección de cuentos titulada “ Excentricidades de una chica rubia y otros cuentos”, editada por Siruela/Colección Escolar de Filosofía, la cual contiene el interesante complemento “invitación y actividades”, de Ángel Salazar Oliva, pensado para fines escolares, pero del que también puede beneficiarse el lector común. No digo que se ponga a hacer deberes, pero aparte de que la introducción histórica y biográfica es una lograda síntesis, las actividades propuestas son un ejercicio interesante para ver qué poso nos ha dejado la lectura y comprobar que, incluso recién terminado de leer un libro, recordamos lo leído mucho peor de lo que desearíamos. Algún afortunado habrá que tenga una excelente memoria, pero quizá se ponga el listón más alto y, como todos los demás, lamente no recordar más y mejor lo leído.

Como ya expuse en alguna reseña anterior, una regla que sigo es la de no revelar detalles sobre la trama argumental de los libros que comento. Procuro siempre no privar a quien no haya leído la obra de lo que cabría llamar el factor sorpresa. Trato de evitar, por supuesto, que el lector sepa desde el principio lo que va a pasar e incluso que tenga una parte importante de la clave para interpretar con certeza cuanto va ocurriendo. Así, si decidiera leer la obra reseñada, tendrá el disfrute intelectual de ir estableciendo sus propias conjeturas, las cuales irá  confirmando, precisando o rectificando según avanza en la lectura y van sucediendo o revelándose nuevos acontecimientos o datos, del mismo modo que quien aborda la lectura sin ninguna información previa. La tentación de hacerlo es especialmente fuerte en una obra en que se cuentan múltiples y muy variadas historias y en la que la generalización se complica; pero ¡resistiré !

Los cuentos de Eça de Queiroz abordan cuestiones imperecederas y universales. Tiene un don especial para penetrar en el alma humana y presenta magistralmente conceptos opuestos como idealismo y realismo, creencias auténticas e impostura, apariencia y realidad, tradición y modernidad, lo noble y lo ruin, mito y creencia racional, la belleza y la fealdad, dilemas morales, amor idealizado y amor carnal, pragmatismo y fantasía, delirio y cordura, egoísmo y generosidad, austeridad y avaricia, el campo y la ciudad, la civilización como mejora del ser humano o como perversión moral del buen salvaje. A partir de las situaciones en que se encuentran los personajes y su conducta, Eça de Queirós va introduciendo ideas filosóficas de gran hondura, aparte de elementos costumbristas y, en algunos casos, exóticos. En general, los relatos se enmarcan en el realismo, pero hay alguno incluso de clara inspiración romántica, que recuerda a las leyendas de Gustavo Adolfo Bécquer.

Eça de Queirós tiene un estilo de gran belleza, deslumbrante por momentos. Las descripciones con las que nos presenta situaciones y personajes tienen mucha fuerza y los problemas que plantea son en los vivimos inmersos los seres humanos de todos los tiempos en nuestra ardua tarea de dotar de sentido a la vida. En definitiva, se trata de una gran obra por la calidad literaria del estilo y la radicalidad de las cuestiones abordadas.

Para saber más sobre José María Eça de Queirós:



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Nota para cinéfilos

Su libro El crimen del padre Amaro fue base para una película mexicana del año 2002 de igual título. Dirigida por Carlos Carrera y protagonizada por Gael García Bernal y Ana Claudia Talancón. La película traslada la historia de Queirós al México actual. Fue nominada al Oscar como mejor película extranjera y al Globo de Oro en la misma categoría. En el Festival de Cine de La Habana obtuvo el premio de mejor guión Vicente Leñero. 

Recientemente, ha sido motivo de inspiración: el cineasta Manuel de Oliveira, con el apoyo de la Televisión de Catalunya, llevó a la pantalla grande el cuento de Eça "Singularidades de Una Chica Rubia" (2009).

domingo, 27 de marzo de 2011

Andrés Iniesta: ¿Elogio o ditirambo?

¿Quién puede discutir el instinto de depredador de Villa, la rapidez con que ve y ejecuta cualquier jugada que pueda acabar en remate o su capacidad para rematar con ambas piernas? ¿Quién puede ver un partido de Xavi sin maravillarse de la infinidad de buenos pases que realiza, de su habilidad innata para encontrar un claro en el campo, levantar la cabeza y elegir la mejor opción o su sentido táctico para ralentizar o acelerar el juego según convenga en cada momento? ¿Quién puede seguir la trayectoria de Iker Casillas sin admirarse de sus reflejos, de su colocación, de la infinidad de partidos en que sus actuaciones han dado puntos, victorias o clasificaciones al Real Madrid o a la selección española?

Pero entre tanta joya, hay, para mi, un diamante especial, alguien que tiene un don para el manejo del balón de los reservados a los genios. Alguien capaz de descubrir una vía de penetración entre las filas enemigas donde los demás ven un muro infranqueable. Un hombre que eleva el fútbol a la categoría de arte, un orfebre del balón, una delicatessen futbolística. Alguien que, con frecuencia y como pasó claramente en el partido contra la República Checa, parece un bailarín entre leñadores. La clase, la finura, la sutileza se dan constante cita en su concepción y ejecución de las jugadas. Tiene la misma habilidad que un malabarista del balón, pero el sabe que la pura exhibición de la habilidad, sólo contenta a quienes no han desarrollado el gusto suficiente para apreciar la exquisitez. Andrés Iniesta sabe que la perfección radica en encontrar siempre la solución más sencilla al problema en cuestión, en la economía de medios, de movimientos. El genio se manifiesta en que hace que parezca verdaderamente fácil lo que es infinitamente difícil. Es tan sutil que, a veces, hace falta recurrir a la repetición de la jugada en cámara lenta para darse cuenta del soberbio nivel técnico e imaginativo de sus jugadas.

Si hay un atisbo de crítica que hacer a Iniesta sería que se le resiste un poco ese repartidor de éxitos y fracasos futbolísticos que es el gol, ese caprichoso dirimente de batallas. Son muchísimos los pasadores, los creadores de juego que, por no marcar apenas goles, por no ser la causa última del éxtasis colectivo del gol, no reciben el premio de la gloria futbolística, no son receptores del fervor del público, que suele ser para el delantero goleador más que para ningún otro.

Sin embargo, el destino, los hados, los dioses del balón, le han hecho justicia a Andrés Iniesta, permitiendo que marcara dos goles inolvidables: uno para el barcelonismo, frente al Chelsea, con su equipo al borde de la eliminación, en semifinales de la Champion’s 2008-2009 y el otro, en la cima del planeta fútbol, el único gol de la final del Campeonato del Mundo de Sudáfrica, el único Mundial ganado por España hasta el momento. Eso, más su admirado talento, su limpieza en el terreno de juego y su categoría humana fuera de él, le permiten ser aclamado allá donde va.

No, definitivamente esto no es un ditirambo. Es el merecido elogio de un futbolista absolutamente excepcional que hemos tenido la suerte de que naciera en España. Concretamente, y como sabe todo el mundo, en Fuentealbilla, provincia de Albacete. Parafraseando la canción con que Andrés Calamaro rindió tributo a Maradona: gracias, Andrés, por las alegrías que le das al pueblo y por tu arte también.





Prohibición de los anuncios de prostitución en los periódicos


Recientemente se ha conocido que la Comisión de Estudios del Consejo de Estado ha emitido un informe sobre la posibilidad de prohibir los anuncios de prostitución en la prensa. “El supremo órgano consultivo del Gobierno”, como lo definen las leyes, ha resuelto una consulta planteada por el extinto Ministerio de Igualdad, a cuyo frente estaba  Bibiana Aído, hoy convertido en Secretaría de Estado e integrado en un ministerio batiburrillo como es el de Sanidad, Política Social e Igualdad, regido por la singular Leire Pajín. La conclusión de dicho informe es que resulta conforme a Derecho prohibir dichos anuncios y que lo más conveniente es que la prohibición se lleve a cabo mediante una Ley específica para ello.

Merece la pena leer el estudio (o dada su extensión, 59 páginas, picotear un poco de aquí y de allá) en el que los ilustres Consejeros de Estado realizan un análisis, por ejemplo, del tratamiento de la prostitución en el Derecho comparado y de diversa jurisprudencia española y comunitaria que ha resuelto algunas cuestiones relacionadas con la prostitución, algunas de ellas singularísimas. Estas ilustres personalidades, entre otros, Landelino Lavilla, Herrero de Miñón y Rubio Llorente, se apoyan en divertidas definiciones como la del concepto alterne: “la captación de clientes varones, mediante el atractivo sexual, al objeto de que consuman bebidas” (Sentencia del Tribunal Supremo de 14 de mayo de 1985). La definición habría resultado bastante más afinada precisando que las bebidas son, por lo general, alcohólicas y los precios exorbitantes, pero quizá los magistrados, preocupados por el qué dirán, no confiaron en la notoriedad de esos hechos y evitaron cualquier dato que pudiera interpretarse como resultado de un conocimiento directo de la materia. Quizá también por eso el Consejo de Estado hace prolijo uso de las citas en el informe de referencia, no vayamos a pensar que su fuente de conocimiento es la experiencia directa de los prohombres que lo componen.

Estoy de acuerdo en que resulta chocante, por decirlo suavemente, toparse con anuncios de prostitución en periódicos supuestamente serios y en cuyos editoriales y páginas de opinión se defienden valores como el respeto a los derechos humanos, la dignidad de las personas y la igualdad entre hombres y mujeres y otros grandes principios básicos de nuestro Estado de Derecho.

Más llamativo resulta aún que medios, como por ejemplo el ABC, cuya línea editorial coincide plenamente con la doctrina de la Iglesia Católica, no tenga inconveniente en mostrar en portada al Papa o una imagen de alguna procesión o una bucólica estampa familiar y, unas decenas de páginas más adelante, esos anuncios de prostitución (femenina, masculina y transexual) cuyos textos e imágenes se han ido volviendo, progresivamente, más explícitos y soeces. Tampoco parece encontrar contradicción El País entre su línea editorial, supuestamente defensora de la igualdad entre el hombre y la mujer y superadora del cliché de la mujer-objeto, y el hecho de hacer caja a diario con este tipo de anuncios. 

No discuto que esos anuncios conllevan para las mujeres y, a veces también para los hombres, cuyos servicios sexuales se anuncian, una degradación de su dignidad como personas, en cuanto se les reduce a meros objetos para el disfrute ajeno. Asimismo, esos reiterados y numerosos anuncios, hacen que quienes leen el periódico, incluidos menores de edad, perciban la prostitución como una profesión más, como un modo normal y lícito de ganarse la vida y, desde la perspectiva de potenciales clientes, que no encuentren nada deshonroso, inmoral, ni siquiera criticable, en recibir sexo a cambio de dinero.

Probablemente, sea bueno para el conjunto de la sociedad que desaparezcan de la prensa “seria” este tipo de anuncios —cuyo contenido como mínimo debiera moderarse por decoro—, aunque pasarán a la red, donde existen páginas específicamente dedicadas a este tipo de anuncios (incluido algún foro donde la comunidad de clientes valora los servicios recibidos e intercambian sus impresiones al respecto, como en las páginas sobre turismo). Pero no puedo ocultar que empieza a darme miedo tanta prohibición y tanto marcarnos como debemos comportarnos. Si voy en moto, debo llevar casco. Si es en coche, el cinturón de seguridad. Ya se prohíbe fumar en todos los bares y restaurantes, aunque lo quieran el dueño y todos los clientes, así como sobrepasar los 110 kms./h. en autovías y autopistas porque el Gobierno nos dice que hay que ahorrar combustible, un combustible que no me paga el Gobierno, sino que me lo pago yo e incluso le pago mucho dinero al Gobierno por los impuestos que lo gravan. Suenan voces que piden la prohibición de los menús hipercalóricos de las cadenas de hamburgueserías. ¿Dónde y cuándo parará la espiral de prohibiciones? ¿Acabaremos viviendo una vida insoportable por una falta total de libertad derivada de miles de normas dictadas con el bienintencionado fin de protegernos de nosotros mismos?

Me pregunto qué pensarán tantas y tantas protegidas sobre la protección que tantos salvadores quieren dispensarles. Me pregunto cuántas prostitutas que ejercen voluntariamente su profesión pueden perder su sustento o, cuando menos, parte de sus ingresos, si esta medida va adelante, o cuántos periodistas o intermediarios de publicidad irán a la calle por la desaparición de estos anuncios. Y, sobre todo, me pregunto qué sociedad es ésta —qué tipo de personas somos— en la que conviven reparos morales a este tipo de anuncios y que acepta, sin auténtico reproche moral, el aborto (115.812 abortos en España en 2008) o que en el mundo convivan las fortunas superlativas con la muerte de millones de personas por hambre o por falta de agua potable. Las contradicciones morales no se dan sólo en los editores de prensa…

Por otra parte, los anuncios de prostitución descubrían al lector adolescente (hablo en pretérito imperfecto porque hoy día todo se cuece en Internet) una realidad muy compleja y contradictoria. Le abrían los ojos a un mundo de gustos, a veces, raros, muy rebuscados o pervertidos. Un mundo donde unas personas están dispuestas a hacer la pura voluntad de otras por dinero. Un mundo donde por dinero se incurre en la más flagrante contradicción con los principios que se proclaman. Un mundo donde lo prohibido no lo es tanto y donde lo supuestamente marginal resulta que está bastante generalizado. Todo ello componía un mundo sumamente imperfecto, pero real.

La prostitución, como el aborto, van a seguir existiendo por siempre jamás. Otra cosa es si algunas conciencias se quedan más tranquilas así y se creen que limpian por el hecho de esconder la suciedad debajo de las alfombras.

Informe de la Comisión de Estudios del Consejo de Estado

domingo, 20 de marzo de 2011

Otra jornada de liga; otro derbi para el Madrid; el Barça sigue a 5 puntos

Se nos va otra jornada de liga. Siguen ganando el Barça y el Real Madrid. Se mantiene su distancia de 5 puntos en su particular liga y Cristiano Ronaldo estará de baja entre dos y tres semanas (aunque ya veremos, pues su última baja ha resultado mucho más breve de lo anunciado, aunque quizá el alta prematura esté detrás de la nueva baja).

La segunda liga, la de las plazas de Champions, se decanta muy a favor de Villarreal y Valencia. Un Villarreal, ejemplo de club bien gestionado, de acierto supremo en los fichajes, que sigue paseando su excelente fútbol por los campos de España y Europa y que está semana se ha merendado, con autoridad, al Bayer Leverkusen y al Athletic de Bilbao. El Valencia, que se ha repuesto bastante bien de la pérdida de Villa y Silva, acaba de pinchar en casa con el Sevilla, pero aún así está a 11 puntos del Español, el 5º clasificado.

Luego viene otro grupo de equipos que aspiran a alguna de las dos plazas de Europa League (Español, Ath. Bilbao, Sevilla, Atlético de Madrid e incluso el Mallorca) y que no acaban de conseguir regularidad.

Esta jornada nos dejó el derbi entre Atlético y Real Madrid. La historia de la última década se repitió una vez más. En las vísperas algo de caldeamiento del ambiente. Apelación rojiblanca al orgullo, a la oportunidad de salvar una floja temporada venciendo, por fin, al Real Madrid. Palabras de cierto respeto del Real Madrid al Atlético, por no hacerle el feo al vecino y por prestigiar, de paso, una más que previsible victoria. Llegado ya el partido, la hora de la verdad, desconcierto defensivo inicial del Atlético, como siempre. Llegadas de gran peligro del Real Madrid. Gol tempranero, aunque algo menos que otras veces, del Real Madrid. El Atlético que intenta sobreponerse, crea ocasiones y se topa con grandes intervenciones de Casillas y cuando mejor estaba jugando, letal contrataque del Real Madrid, De Gea que no resuelve bien la situación y partido visto para sentencia. Nuevos intentos rojiblancos aunque ni demasiado frecuentes, ni demasiado amenazantes. Cierto sesteo madridista, sin perjuicio de reparto de leña por parte de Lass y Xavi Alonso, con la aquiescencia del colegiado. Mourinho hasta se permite dar descanso a jugadores clave y que daban muestras de cansancio. Y, en las postrimerías, gol del Kun Agüero, el único jugador rojiblanco capaz de tratar de tú a tú a los de la elite mundial. Los de casa pueden decir que merecieron más y los visitantes que hicieron lo justo para ganar y que habrían podido hacer más, aparte de reivindicar al portero como parte del equipo. Si hasta el rabo es toro, en el fútbol hasta el portero es equipo. Lo que no se salta un gitano es que el Madrid se llevó los tres puntos y creo que van 22 partidos sin perder con el Atlético. Pese a ello, me dice un buen amigo, que el Atlético es el equipo que más puntos ha obtenido en el Bernabéu en la historia de la liga (hubo, está claro, tiempos mejores para el Atlético).

Se acercan las semanas decisivas, en España y en Europa (en Libia también, pero esa es otra guerra), y el Barça y el Madrid se van a medir, por lo menos, dos veces: en la final de la Copa del Rey y en la vuelta de la liga en el Bernabéu. Y, más que posiblemente, otras dos en una semifinal de la Champion's League que se presume, como se decía antaño, "no apta para cardiacos". El Barça y Messi han perdido un punto de forma y el Real Madrid, pierde a Ronaldo, durante algunos partidos. El Real Madrid sigue sin hacer un fútbol excesivamente convincente, al menos, no de manera sostenida. Es más de ráfagas que de continuidad; pero ha ganado solidez en defensa, tiene mucha pegada, es rápido, fuerte físicamente y va cobrando moral. Se percibe hasta en la calle como el madridismo ha renacido tras pasar esa barrera de los octavos de final que parecía infranqueable. El tiempo, y no muy largo, dirá si esta vez no vuelve a venir el Barça a bajarle los humos. Eso sí, la próxima jornada de liga el Barça -que ha perdido a Abidal cuando mejor estaba jugando- tiene una salida complicada al Madrigal (Villarreal), donde además no podrán jugar ni Xavi, ni Villa, mientras que el Real Madrid recibe en casa al Sporting de Gijón. Podría, pues, acortarse la diferencia, aunque pese a todo, pienso que el pronóctico más probable para el partido de Villarreal es un dos.

Clasificación liga tras jornada 29ª (20-3-2011)

Calendario de liga (próxima jornada la 30ª)

Japón: la catástrofe se viste de Prada

A la velocidad con la que se suceden las noticias y con la limitada capacidad del hombre contemporáneo para mantener la atención de manera prolongada sobre un mismo objeto, Japón parece ya agua pasada (juro que la expresión no va con segundas). Y eso aun persistiendo cierta incertidumbre sobre el final bastante feliz de la amenaza de desastre nuclear.

Estos días de atrás me preguntaba por qué sentíamos más el terremoto y el tsunami de Japón que otras desgracias como el terremoto de Haití (12 de enero de 2010) o el tsunami  de Indonesia, Tailandia y Sri Lanka (26 de diciembre de 2006), catástrofes ambas que se saldaron con muchos más muertos que el terremoto y tsunami de Japón.

Creo que hay varias razones para ello, por ejemplo, la abundancia de imágenes en el caso de Japón; la mucho mayor relación comercial y consiguiente efecto sobre nuestras economías y vidas; en alguna medida, el mayor conocimiento de ese país o, al menos, mayor presencia mental del mismo, es decir, que contamos con Japón, consideramos a los japoneses actores, si no principales, sí importantes en el teatro del mundo y no unos simples extras. A pesar de su irrelevancia militar, por la dimensión de su economía, Japón está en el cogollo del mundo y no en la anónima periferia en que situamos a la inmensa mayoría de la humanidad. Puede sonar cruel y materialista, pero esos esquemas mentales han arraigado en nuestra manera de pensar y de sentir. De Japón viene una parte de los coches que conducimos, de las televisiones que están en nuestras casas, de las cámaras de vídeo, de los ordenadores, las consolas y los videojuegos con que se entretienen nuestros hijos (y algunos que ya no son niños), los dibujos animados, el manga, etc.

Pero tratando de reconducir todas esas circunstancias a un concepto más amplio, a la idea fundamental, diría que lo que ocurre es que nos identificamos mucho más con el sufrimiento de los japoneses que con el de los haitianos, los tailandeses o los indonesios. Asociamos, por una pura estadística de nuestra experiencia vital, las catástrofes naturales con la pobreza, el escaso desarrollo, con el tercer mundo. Sin embargo, en el caso de Japón, hemos visto a un país superdesarrollado, a una de las mayores economías del mundo, a un país más rico que el nuestro, sufrir un azote atroz, de esos que dejan tras de sí un rastro de muerte y destrucción.

En Japón ha habido miles de muertos, muchísimos heridos graves, destrucción, angustia, miedo, pánico, imposibilidad para comunicarse por los teléfonos móviles, de viajar, escasez de alimentos, de medicinas, de agua, falta de combustible, cortes de luz,etc. Hemos visto sufrir a personas cuyas vidas, como las nuestras, parecen desarrollarse al margen de esas desgracias. Asumimos algunos peligros para nuestra vida (el cáncer, un infarto o un accidente de tráfico); pero pensamos que estamos totalmente a salvo de amenazas tales como las catástrofes naturales o la guerra. Creemos que nuestro bienestar material, nuestras instituciones políticas estables, nuestra avanzada tecnología, nos hacen por entero inmunes a ello. Creíamos también que nuestras centrales nucleares eran absolutamente seguras y que desastres como el de Chernobil sólo podían ocurrir en un sistema que se desmoronaba, como el comunista de la extinta Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (la URSS), un nombre que sonará extrañísimo a las generaciones más jóvenes.

Todas esas certidumbres de pronto se esfuman y la realidad nos fuerza a ser humildes, a no poder seguir ignorando la vulnerabilidad de la condición humana, la cual compartimos, aunque sea de manera efímera y excepcional, con todos los desheredados de la tierra, con esos pobrecitos a los que vemos sufrir en las noticias y a los que, en el mejor de los casos, dedicamos algún pensamiento compasivo de vez en cuando y algún que otro donativo.

En Japón hemos visto el pánico, el desvalimiento, la desorientación de cientos de miles de personas bien alimentadas, aseadas, con estudios, impecablemente vestidas. Hemos visto a la ropa de Armani, de Zegna, de Calvin Klein, de Gucci, de Dior, de Prada convivir con la catástrofe, la hemos visto en la antítesis de la belleza, el lujo y el placer, en las antípodas de la felicidad que promete su publicidad y que, llegamos a creernos, se puede comprar. Hemos visto volver al hombre de la sociedad de la abundancia e "hipertecnologizada" al más primario y elemental de los deseos, a la más básica de las aspiraciones: seguir vivos él y sus seres queridos.

miércoles, 16 de marzo de 2011

Reseña de libros: "Es Fácil Dejar de Fumar, Si Sabes Cómo" (Allen Carr)


Esta vez no reseño una novela, un ensayo, una biografía o un libro de poemas, sino un libro práctico, un método, algo clasificable en el género de la autoayuda. Un género que me suscita una gran desconfianza, cuando no espanto. Sí, lo admito, es bueno aspirar a cambiar, a "pulirse", a mejorar; pero hay algo de ingenuo y de credulidad infantil en atribuir semejante poder a lectura de un libro. Además, no predomina la calidad en este género. Hay hiperinflación de libros de  autoayuda, como también de novela histórica, fantástica y policíaca. Son infinidad los autores que, a la vista del éxito económico de otros en esos géneros (p.ej. La Catedral del Mar, El Código Da Vinci, Millenium o Crepúsculo, etc.), se han lanzado a probar fortuna con la esperanza de forrarse ellos también. Hay mucho farsante, mucho juntaletras y mucho charlatán en esos segmentos editoriales.

Y algo de charlatán hay también en el británico Allen Carr, el autor de “Es fácil dejar de fumar, si sabes cómo”, acostumbrado a impartir charlas para dejar de fumar durante varios años antes de escribir su famoso libro. Sin embargo, tengo que deciros algo desde ya: ¡el método funciona! Vale, no llevo una eternidad sin fumar, apenas estoy acercándome a la semana; pero es todo un logro. Como dice un proverbio oriental: hasta el más largo de los viajes comienza con un solo paso. El éxito no sólo es de Allen Carr, también ha influido el ejemplo de mi mujer, con una hoja de servicios como fumadora más extensa que la mía y que lleva sin fumar desde comienzos de año. Pero es que ¡ella también ha leído libro! Creo que simultáneamente a dejar de fumar, esto es, que para ella ha sido refuerzo y no causa, pero ahí está también el dato.

Este libro tiene una virtud fundamental: el autor sabe de que habla. Fue un gran fumador (varios paquetes al día) –falleció en Benalmádena (Málaga) en 2006- y como tal habla. No es un médico, ni un psicólogo, ni un moralista, sino un asesor financiero, que fue un fumador empedernido durante décadas y que intentó una y otra vez sin éxito dejar de fumar. Un buen día lo consiguió y se propuso ser quien hiciera que muchos otros lo dejaran también, hasta el punto de acabar dedicándose profesionalmente a ello y con un éxito evidente.

Allen Carr no habla del tabaco desde fuera, sino desde dentro, pensando como lo hace un fumador. No nos convence de lo malo que es el tabaco. Eso es sabido y a los fumadores les da igual o, por ser más exacto, nos les disuade de fumar, aunque sean conscientes de ello. El fumador lo que piensa, sobre todo, es que el tabaco le da placer, le relaja, le da confianza, le ayuda a superar las situaciones de estrés, a combatir el aburrimiento, a concentrarse, etc. Y, sobre todo, el fumador piensa que la vida no será igual de buena sin tabaco, que no la disfrutará tanto. Ese es el quid de la cuestión. El que fuma es porque no se ha convencido aún de que la vida es mejor sin tabaco. Concibe el abandono del tabaco como una privación y no como una liberación.

El tabaco, para Carr, es pura y simplemente una droga y el fumador un drogadicto. Es algo que se retroalimenta: la única razón para necesitar fumar es haber fumado previamente. El tabaco sienta mal las primeras veces y el fumador, lejos de seguir su instinto, persevera en fumar hasta que ya no tose, ni se marea, hasta que su cuerpo tolera el tabaco y éste, pero sobre todo su mente, pasan de inmediato a demandarlo. Es algo de locos, pero así ocurre. Además, el cuerpo elimina la nicotina cada vez más rápido y pide una nueva dosis con frecuencia creciente. Pero la verdad última, el gancho que tiene asidos a los fumadores al tabaco, es que están convencidos de que la vida sin tabaco es peor, que la van a disfrutar mucho menos, que será una privación insufrible. 

Todos sabemos, desde hace ya bastante tiempo que el tabaco es muy malo para la salud, que a la larga supone un gasto de muy considerable cuantía y, además, es notorio que en la sociedad se ha generado una actitud cada vez más hostil hacia el tabaco, con diferencia la principal causa de muerte en el mundo. Pero el que sigue fumando es porque piensa en lo miserable que será su vida sin el placer que le produce el primer cigarrillo de la mañana, ese que se mete en el cuerpo después de muchas horas sin tabaco, o el que acompaña al café, a la copa o al de “después de” (comer, cenar o lo que sea). No es capaz de ver el tabaco como lo que realmente es, sino que se engaña a sí mismo, con una idealización del fumar.

Se trata, en definitiva, un libro muy aconsejable para los que quieran dejar de fumar e incluso para los que quieran que otros cercanos a ellos dejen de fumar. A los no fumadores, sobre todo a los que nunca lo fueron, les servirá mucho para entender cómo funcionan los mecanismos adictivos del tabaco y teniendo el libro a mano, siempre cabe que a sus fumadores allegados les dé por leerlo y que, como a tantos otros, les funcione el método. La esencia del mismo es la generación de una motivación tal que el abandono del tabaco no se perciba como un sufrimiento, sino como un gozo, algo de lo que disfrutar y no un calvario.

No obstante, Allen Carr, que se supone dejó de fumar en 1983, a la edad de 49 años y murió con 71 años, de cáncer de pulmón… Ni fumar nos asegura el cáncer de pulmón, ni dejar de hacerlo que nos libraremos de él, suponiendo que el autor de este best-seller mundial y fundador de los centros “Easy Way” para dejar de fumar, no volviera a caer en la trampa del tabaco. No obstante, cuantas menos papeletas llevemos para ese fatídico sorteo, mejor.

Y un servidor de Vds. debe confesarles que antes de ponerse a escribir este texto ha comido bastante bien y con algo de buen vino, luego se ha tomado un café y ha sentido —lo confieso ante Dios todopoderoso y ante vosotros hermanos— ganas de fumar. Pero, aparte de no haberlo hecho, ha contrarrestado esa imagen del fumar como acto de placer con todo lo negativo que lo acompaña: suciedad, mal olor, mal aliento, pérdida o disminución de la capacidad para saborear y del olfato, coste económico, la sensación de estar dominado por algo y no de dominar tu vida y, naturalmente, los graves peligros que supone para la salud. Así, pues, el Easy Way no es perfecto, pero parece que funciona.

No os perdáis el capítulo 21, pág. 64. Se lee muy rápido y merece la pena.

Para saber más sobre el autor